Entre las montañas de la Sierra Norte de Puebla, en los cafetales de Xicotepec, crece este café a la sombra de un paisaje que combina altura, humedad y tradición cafetalera. Las variedades Catuai y Marsellesa conviven aquí con naturalidad — una aporta estructura y consistencia, la otra elegancia y un perfil de taza más expresivo. Con su proceso lavado da como resultado una fermentación limpia que deja hablar al grano sin interferencias.
Lo que llega a taza es directo y honesto: una fragancia frutal que anticipa lo que viene, un aroma que se abre con carácter, y un cuerpo generoso que sostiene cada sorbo. No es un café que susurra — tiene presencia, pero sin estridencia.
Con 81.83 puntos SCA, es un specialty que no necesita adornos. Solo agua caliente, buena técnica, y atención.